miércoles, 23 de septiembre de 2020

Señor: Examíname, pruébame y guíame

 

Señor: Examiname


, pruebame y guíame

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” Salmos 139: 23-24

En el proceso de transformación de nuestras vidas que el Señor hace a través de su Santo Espíritu, a partir del momento en que recibimos a Cristo Jesús como nuestro Señor y Salvador personal, debemos estar dispuestos, libre y voluntariamente a ser examinados, probados y guiados por el Señor porque este proceso es el produce en nosotros el crecimiento espiritual y esa disposición se fortalece en la medida de nuestra fe por el conocimiento y entendimiento de la palabra de Dios.

Debemos disponernos para que Dios nos examine y conozca nuestro corazón “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (San Mateo 15:19) y porque “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9) y porque “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” (San Mateo 5:8)

Debemos disponernos para ser probados por Dios para que conozca nuestros pensamientos y vea si hay en nosotros camino de perversidad. “Porque el Dios Justo prueba la mente y el corazón.” (Salmos 7:9 b) “El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; pero Jehová prueba los corazones.” (Proverbios 17:3) “Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga.” (Gálatas 6:4)

Debemos disponernos para ser guiados por Dios en el camino eterno: “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud.” (Salmos 143:10) “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.” (Salmos 16:11)

Conociendo y entendiendo el propósito de este proceso en nuestras vidas, ¡Oh! Señor, dispuestos estamos en espíritu y en verdad a que nos examines, nos pruebes y nos guíes a todo lo largo de esta vida, y que en tu amor y misericordia nos permitas vivir.  Oración.

«Padre Santo, Padre de nuestro Señor Jesucristo y Padre nuestro, sabemos por tu palabra en la que hemos creído que tú eres Señor de Señores y como tal respetas el libre albedrío que nos diste y por ello pones delante de nosotros camino de vida y camino de muerte, por tu misericordia hemos escogido el camino de vida del cual Jesucristo es el Señor y queremos allegarnos más y más a ti para que tú te allegues a nosotros y para ello te pedimos Señor que nos examines, nos pruebes y nos guíes para corregir todo aquello de nosotros que no sea agradable a ti, todo aquello que sea obstáculo para nuestra comunión contigo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 22 de septiembre de 2020

Omnipresencia y Omnisciencia de Dios

 


Omnipresencia y Omnisciencia de Dios

¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” Jeremías 23:24

Es curioso observar en todos los vídeos de robos, asaltos y crímenes; que diariamente vemos en la televisión en las que graban a los delincuentes en los momentos en que están haciendo sus fechorías, como ellos miran a todos lados para detectar si alguien los está observando, pero nunca miran hacia arriba, nunca piensan en que siempre están bajo la mirada del único que hace verdadera justicia y que paga a cada uno conforme a sus hechos. “Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, y ve todos sus pasos. No hay tinieblas ni sombra de muerte donde se escondan los que hace maldad.” (Job 34: 21-22)

Quienes hemos creído en Jesucristo y permanecemos en su palabra, nos identificamos plenamente con el salmista cuando dice: “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.” (Salmos 139: 1-6)

A todo aquel que pretende buscar un escondrijo en el mundo para esconderse de Jehová, Él mismo le advierte en su poderosa palabra: “¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?! Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: ¿No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: ¿No entendió?” (Isaías 29: 15-16)

Ante la omnipresencia y la omnisciencia de Dios nada hay oculto: “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (hebreos 4:13)      Oración.

«Padre nuestro que estás en los cielos, Creador, Dios y Señor de todo lo que existe; cuando andaba en tinieblas y hacía lo que a conciencia sabía que era malo, buscaba hacerlo en oculto, buscaba escondrijo para ocultar mi mal, ahora en tus caminos sé que de todo y de todos podré ocultarme, pero no de ti. Sé que eres omnisciente y puedes ver no solamente lo pasado, lo presente y lo porvenir sino también lo más profundo y oculto de mis pensamientos, sentimientos, hechos y deseos; esto es demasiado maravilloso para mí porque me lleva a pensar ¿qué sentido tiene tratar de ocultarte algo? Gracias Señor porque eso es parte de la gran obra que por tu Espíritu has hecho en mi vida. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 21 de septiembre de 2020

Quebrantados, enlazados y presos

 


Quebrantados, enlazados y presos

“La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos.” Isaías 28:13

La palabra de Dios, tiene una estructura en la biblia conducente a cumplir el propósito espiritual para el cual el Señor nos la ha dado: Mandamiento tras mandamiento, al igual que, renglón tras renglón, no indica que los mandamientos y los renglones van uno a continuación de otro, pero tienen un mismo valor espiritual. A diferencia de mandato sobre mandato y línea sobre línea, en las que hace referencia a una jerarquía, es decir donde un mandato o una línea son superiores, espiritualmente, a otro mandato u otra línea. Esto se hace evidente en la práctica cuando escudriñamos la palabra o, para realizar un estudio bíblico o preparar una prédica; al igual que en la medida de nuestro crecimiento espiritual.

Además nos dice que un poquito allí, otro poquito allá; una línea de la palabra de Dios puede conformarse con apartes de uno, varios o muchos libros de la Biblia tanto del antiguo como del nuevo testamento y este es uno de los aspectos más maravillosos de la Biblia, que siendo un conjunto de libros escritos por diferentes autores en un período de tiempo que supera los 1500 años, guarda una unidad de pensamiento porque “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17)

Caer de espaldas es la forma más indefensa en la que puede caer una persona, por eso la palabra de Dios, en la medida en que nos es revelada, poco a poco nos va llevando a ese punto de indefensión, por falta de argumentos que pudiéramos tener ante la verdad que nos es revelada; es como si cayésemos de espaldas ante tanta claridad y perfección. Asimismo, al llevarnos a la confrontación de nuestro vivir y de nuestro obrar frente a lo que la Palabra de Dios establece, nos quebranta; luego nos abraza para no apartarnos de ella y finalmente quedamos sujetos a ella, por eso nos pregunta: “¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” (Jeremías 23: 29)   Oración.

«Padre, Señor y Dios nuestro, por tu infinito amor has tendido sobre quienes creemos en Cristo Jesús, esos lazos de amor de tu palabra revelada, que poco a poco nos va llevando, espiritualmente, a caer de espaldas y ser quebrantados enlazados y presos, porque tu palabra es la verdad que nos hace libres del mundo, del pecado y de la muerte y, al conocer a través de ella tu magnificencia, tu poder, tu amor y tu misericordia; ciertamente sentimos que caemos de espaldas y somos quebrantados, enlazados y presos. Gracias Señor por este privilegio. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 20 de septiembre de 2020

Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios

  

Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios


“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas”, Mateo 6:31-32

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él”, Efesios 1:3-4

Se acerca el fin de año y la mayoría de la gente se aglomera en los almacenes, en los supermercados y se tensiona por los preparativos de la despedida de un año más, pero realmente es un año menos de vida y esto nos debería llevar a reflexionar cuánto hemos madurado espiritualmente, cuánto de nuestra anterior manera vana de vivir, nos hemos despojado. La Biblia dice: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, […] y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24)

Dice la biblia que el que está en Cristo nueva criatura es y estar en Cristo es participar de todo lo que Cristo es y todo lo que Él hizo por nosotros, pues Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en Cristo. Nos escogió con anterioridad, para hacernos sus hijos por medio de Jesucristo, y por su gracia tenemos el perdón de pecados, fuimos comprados con alto precio, su sangre derramada en la cruz, además nos hizo sobreabundar en toda sabiduría e inteligencia. Hemos recibido herencia incorruptible según su voluntad y quienes hemos creído, fuimos sellados con el Espíritu Santo de la promesa, para alabanza de su gloria. ¡Que abundante riqueza nos ha dado el Señor! ¿Qué más podríamos pedir?

Hermano todo lo que necesitamos para vivir una vida abundante como creyentes, es permitir que Cristo viva en nuestro corazón, solo en Cristo estamos completos, pues nuestro destino es el Cielo y una eternidad en su presencia. Oración.

Padre amado, cada día me despojo de la manera vana de vivir, de toda iniquidad de mi corazón, de toda maldad y de todo afán del mundo. Hoy me apropio de las bendiciones que tú me has dado y me visto del nuevo hombre escogido por ti, lleno de misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, paciencia, perdón y sobre todo de amor, que es el vínculo perfecto. Te amo Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 19 de septiembre de 2020

El todo del hombre – Parte Final

 

El todo del hombre – Parte Final


“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” Eclesiastés 12:13

Entender el temor de Dios implica recorrer un camino claramente establecido: “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová.” (Proverbios 2: 1-5 a)

Guardar sus mandamientos es cumplirlos, es conocerlos, entenderlos y obedecerlos y en ello se manifiesta nuestro verdadero amor a Dios y recíprocamente el amor de Dios para con nosotros: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” (Juan 14:21)

“Ahora, pues, Israel (Pueblo de Dios), ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?” (Deuteronomio 10: 12-13)

Querido Hermano en Cristo Jesús, termina el Señor diciéndonos en este día: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” (Miqueas 6:8)   Oración.

«Padre nuestro que estás en los cielos, que todo lo llenas con tu gloria y que eres el único dueño de la tierra y toda su plenitud, del mundo y todos los que en él habitan; por tu misericordia, nos has hecho tus hijos, tu pueblo y tus siervos y así te adoramos, te alabamos y bendecimos tu nombre; por esta gracia inmerecida con la que rescataste nuestra vida del mundo, del pecado y de la muerte y nos has puesto en los lugares celestiales. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 18 de septiembre de 2020

El todo del hombre – Primera Parte

 


El todo del hombre – Primera Parte

“El fin de todo l discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” Eclesiastés 12:13

En esta palabra concluyente del Rey Salomón a la cual llega después de hacer lo que él dice: “Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen de él. Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.” (Eclesiastés 1:13-14) Si nosotros analizamos el quehacer del hombre, toda su lucha, todo su esfuerzo y el objeto por el cual lo hace, de seguro surgirá en nosotros la pregunta que Salomón se hizo: “¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?” (Eclesiastés 1:3)

Lucha, se esfuerza, se afana el hombre por las riquezas, posesiones y bienes materiales; para ya tarde entender que: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá.” (Job 1:21 a) Se esfuerza, lucha y se afana el hombre por adquirir sabiduría humana, por conquistar títulos, por destacarse en la ciencia y en sus diferentes trabajos; para tarde entender la conclusión a la que llega Salomón: “Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio.” (Eclesiastés 2: 15-16) Busca el hombre, lucha, se afana y se esfuerza por vivir y ejercer el señorío que Dios le dio cuando le dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1:28) y tarde comprende que: “Lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.” (Eclesiastés 3: 19-20) (Continuará) Oración.

«Padre Dios, amado, misericordioso y santo; en el nombre de Jesús te doy gracias porque a través de la revelación de tu palabra que nos haces por tu Santo Espíritu, nos llevas a comprender que, real y verdaderamente, una sola cosa necesitamos en esta vida y es que Cristo Jesús ocupe el trono de nuestro corazón y nuestra vida y sea nuestro Señor, nuestro Dios, nuestro rey, nuestro todo porque si lo tenemos a Él, todo lo tenemos. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 17 de septiembre de 2020

Viviendo en humildad.

 


Viviendo en humildad.

“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” Romanos 12:3

Por la gracia que le había sido dada en Cristo Jesús, el apóstol Pablo se dirige a los romanos para exhortarlos a la humildad en su relación con los demás, recordando el mandato de Jesús: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;” (Mateo 11:29 a)

El reconocimiento de Dios todopoderoso y eterno, soberano sobre todas las cosas, debe conducirnos a reconocer nuestra debilidad, temporalidad y dependencia absoluta de Él y, con ello, a humillarnos delante de su magnificencia y poder y, así, ver y servir a nuestro prójimo con amor y sin altivez, independientemente de las circunstancias de la vida. “cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.” (Romanos 15:2)

Las actitudes y comportamientos que caracterizan a quienes practican la humildad claramente los describe la Biblia: “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación, constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” (Romanos 12: 10-19)   Oración.

«Padre Santo, gracias te damos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo porque a través de su ejemplo y de su palabra nos has lavado de todo orgullo, soberbia y vanagloria; haciéndonos mansos y humildes de corazón para servirte y servir a nuestro prójimo con ese perfecto amor que tú derramas en nuestros corazones por tu Santo Espíritu. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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