jueves, 4 de mayo de 2023

¿Qué pasó con las emociones?

 

¿Qué pasó con las emociones?


” Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” Génesis 2:15-17.

En el devocional anterior hablamos sobre cómo Dios crea al hombre con: espíritu, alma y cuerpo; y cómo en el alma se albergan no solo nuestros pensamientos y voluntad, sino también nuestras emociones. Concluimos que las emociones son buenas y fueron puestas por Dios en el ser humano para nuestro bienestar y deleite, pero sobre todo para estar bajo control. Y aunque las emociones debieron permanecer en el hombre sujetas y siendo conservadas como Dios las había puesto (de manera buena), algo sucedió con ellas, y a través de la vida de Adán y Eva entenderemos qué pasó.

Recordemos que Satanás está interesado en que el hombre desobedezca a Dios, pero para que eso suceda debe utilizar su estrategia, la mentira. Lo puedes ver en Génesis 3:1 atacando el carácter de Dios: “¿Conque Dios os ha dicho: ¿No comáis de todo árbol del huerto?” Con esta mentira espera que Eva le crea y desconfíe de la bondad y amor del Señor, y termine debilitando su fe, dando como resultado la desobediencia a Dios.

El problema es que Eva al aceptar las mentiras del diablo y desconfiar del carácter de Dios, debilitó su fe, y con ello, se debilitó todo en ella pues como dice hebreos 11: 6a, “Sin fe es imposible agradar a Dios”. Se afectaron incluso sus emociones por la falta de fe, pues vemos cómo ante sus sentidos, que hacen parte de las emociones, el fruto del árbol prohibido ahora no era indiferente sino bueno, agradable y codiciable (Génesis 3:6). Y es que al debilitarse la fe terminó dando como resultado la desobediencia: tomando el fruto, comiendo de él, y además influenciando a su esposo para que comiera al igual que ella.

Esta decisión de desobediencia a Dios terminó dando acceso al pecado en la vida del hombre, lo que contaminó hasta las emociones. Por eso hoy en día podemos ver cómo la suma de nuestra fe debilitada, más el apoyo de las emociones contaminadas, dan como resultado malas decisiones. Pero, ¡tranquilos! El día de mañana veremos cómo en Cristo encontramos la respuesta para poner control a las emociones y tomar decisiones, ya no bajo la influencia de ellas, sino bajo los principios dados por Dios.   Oración.

«Padre, tú pusiste en mí emociones para que las disfrutara, pero no para que me dejara dominar por ellas. Gracias porque a través de las Escrituras me revelas cómo mis decisiones deben siempre estar basadas, no en mis pensamientos, ni en mis sentidos o emociones, sino en la verdad de tu palabra que es pura y permanece para siempre, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 2 de mayo de 2023

¿Las emociones son buenas?

 

¿Las emociones son buenas?


“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.» Romanos 12:2

Hoy en día vemos cómo el mundo nos manifiesta de muchas maneras lo «normal» que es que el ser humano se deje controlar o dominar por las emociones, pero cuando nos sumergimos en ellas y experimentamos lo cambiantes que son nos damos cuenta que no es la forma correcta de vivir, pues debido a ellas (cuando no están bajo control) evidenciamos en nuestro día a día un desequilibrio emocional que termina llevándonos a sentir frustración, agotamiento, ansiedad, depresión, entre otras. Meditando y analizando las emociones, Dios llamaba mi atención, pues me revelaba a través de su palabra que estas fueron puestas por Él en nosotros de manera buena, fuimos creados con ellas; si recuerdas la forma en la que estamos conformados te darás cuenta que no solo contamos con espíritu y cuerpo, sino también con el alma en donde albergan nuestros pensamientos, voluntad, y aun las emociones.

Dios quiso crearnos a su imagen y semejanza (Génesis 1:26a-27), es decir, con la capacidad de pensar, así como Él (Jeremías 29:11); con la posibilidad de sentir, al igual que Él (Génesis 6:6); pero también con la opción de decidir, como Él también la tiene (Génesis 1:26). Fue bueno para Él crearnos de esta manera, por eso lo puedes observar en el Génesis viendo toda su creación, incluído ahí el hombre, y concluyendo que todo lo que Él había hecho era bueno (Génesis 1:31a)

El problema de las emociones es que cuando éstas fueron puestas en nosotros para que estuvieran en control, poder disfrutar de ellas y para nuestro bienestar, esto no sucedió, y a través de la vida de Adán y Eva nos daremos cuenta qué pasó con ellas y por qué hoy en día experimentamos cada uno de nosotros un desequilibrio emocional que termina influyendo de manera negativa hasta en nuestra toma de decisiones.

¡En los devocionales de los siguientes días estudiaremos sobre cómo en Cristo estas emociones pueden sujetarse y estar bajo control!  Oración.

«Padre quiero aprender a vivir por tu palabra verdadera y no por conceptos erróneos que quiera enseñarme el mundo. Te he conocido por medio de las Escrituras y he entendido que tú hablas verdad, pues tú eres la verdad, y lo que me dices que debo hacer, pensar, sentir y aun actuar, es bueno, agradable y perfecto. En el nombre de Jesús te alabo y bendigo, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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Andar en amor. Parte 2

 

Andar en amor. Parte 2


«Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor» 1 Juan 4:7-8

Sin duda alguna para poder experimentar en nuestras vidas de manera real lo que significa andar en amor, necesitamos del amor de Dios, pues como lo vemos en las Escrituras el amor proviene de Dios, pues Él es amor. Lo maravilloso de conocer esta gran verdad es que ese amor de Dios ya ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo (Romanos 5:5b) y lo que ahora falta, es que de ese amor que hemos recibido, lo compartamos a los demás. Y ¿cómo podemos hacerlo? Claramente solos no podríamos manifestar el amor de Dios, pues como dice Juan 15:5b: “Separados de mí nada podéis hacer”, por eso para llevar a cabo el andar en amor necesitamos de Él, y por ello Dios ha puesto en nosotros al Ayudador, a su Santo Espíritu, pues el amor no solo lo experimentamos por medio de Él, sino que también se desarrolla en nosotros como un fruto que es capaz de impactar nuestras vidas y la de los demás (Gálatas 5:22a) Y es que a medida que creemos en estas verdades que nos son reveladas por medio de la palabra, el Espíritu Santo las hace una verdad en nuestras vidas llevándonos a experimentar lo que es andar en amor.

Ahora, ¿cómo puedo permanecer en ese andar? Jesús nos da la clave: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15:10; Cristo nos enseña a través de su vida cómo podemos manifestar a otros el amor de Dios a pesar de las ofensas, traiciones y demás actos que nos demuestren los demás, pues el amor no se da como resultado de un “merecer” sino por el carácter de Dios, ese carácter que nos revela que Él nos ha dado su amor a pesar de que no lo merecíamos, y que de igual forma debemos hacer nosotros (compartir por gracia el amor de Dios) cumpliendo así lo que dice Juan 15:16b “y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca;”   Oración.

«Padre gracias te doy por tu palabra pues a través de ella me instruyes acerca de la importancia de andar en tu amor y de compartirlo a los demás. Mi anhelo en este y todos los días es a creer en todas las verdades que me revelas por medio de las Escrituras, pues una vez creo en ellas tu Espíritu Santo, quien vive y mora en mí, me lleva a experimentarlas de manera práctica en mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 30 de abril de 2023

ANDAR EN AMOR (PARTE 1)

 

ANDAR EN AMOR (PARTE 1)


«Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.» 1 Corintios 13:1-3

Es increíble que la palabra de Dios nos exhorte sobre la importancia del amor en nuestras vidas, pues fue por amor que Dios envió a su Hijo Unigénito para que por medio de su sacrificio fuera salva la humanidad (Juan 3:16); fue por amor que se extendió a nosotros su misericordia desde la eternidad hasta la eternidad (Jeremías 31:3); fue por amor que Él cubrió la multitud de nuestros pecados (1 Pedro 4:8) y fue todo hecho por amor, pues Dios en esencia es amor (1 Juan 4:8b). No es casualidad que su palabra nos inste a que todo lo que hagamos lo hagamos con amor (1 Corintios 16:14), pues ejemplo nos ha dado.

Y meditando en este pasaje me preguntaba: ¿estoy honrando o faltando al amor de Dios?, hoy te invito a que te hagas esta misma pregunta, pues sin duda alguna la respuesta la encontraremos en lo que manifiesten nuestros actos. Reflexiona en tus palabras, tus pensamientos, tu forma de actuar, y allí hallarás si, al igual que Dios, tus acciones están impregnadas de amor o por el contrario encontrarás que carecen de él.

Meditando en esta pregunta encontré que en algunos momentos de mi vida he fallado a ese amor, pues en medio de una discusión, por ejemplo, normalmente no salen palabras edificantes, sino aquellas que se lanzan como flecha y van con la intención de lastimar a los demás (Salmos 64:3); pero del amor de Dios he aprendido que: «El corazón del sabio hace prudente su boca, Y añade gracia a sus labios» (Proverbios 16:23); entonces me cuestioné: ¿qué hacer?, y la respuesta la encontré en Jesús, en su vida de ejemplo, pues su vida es la definición de cómo andar en amor.

En el devocional de mañana estudiaremos cómo, de manera práctica, podemos seguir las pisadas de Jesús para así andar en amor.   Oración.

«Padre me has demostrado tu amor y lo has derramado en mí por tu Espíritu Santo y, aunque ha sido puesto de manera abundante en mi vida, yo no lo estoy reflejando a los demás como se debe; enséñame a través de tu palabra cómo andar en amor, así como sé que tu Hijo Jesucristo lo hizo, pues Él es mi modelo a seguir, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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El Espíritu y la esposa dicen: ven

 


El Espíritu y la esposa dicen: ven

“Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. 2 Timoteo 4:8

“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. Apocalipsis 22:17

¿Cuánto anhelamos la venida de Cristo?

Pablo con certeza dice que ya tiene reservada la corona de justicia, que el Señor no sólo le dará a él, sino a todo aquel que ama su venida. Pablo en la medida que se acercaba al final de su vida pudo decir con seguridad que fue fiel a su llamado y que sabía que sería premiado por Cristo, ¿será que poseemos la misma seguridad y expectativa de Pablo de encontrarnos con Cristo?

La recompensa celestial no es sólo para los gigantes de la fe, como Pablo, sino también para todos aquellos que esperan con ansias la segunda venida de Cristo. Pablo dijo estas palabras para animar a Timoteo en primera instancia, pero también a nosotros; de que no importa cuán difícil parezca la batalla de la fe, hay que seguir peleando. Descubriremos, cuando estemos con Cristo, que todo valió la pena.

Por eso debemos como iglesia, esposa de Cristo, estar alertas y preparados para su segunda venida, con nuestras lámparas llenas de aceite, que es la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Mateo 25: 1-13, es una invitación a preparar el corazón de la iglesia para recibir a Jesús en su regreso y estar siempre listos como las vírgenes prudentes. Es un llamado a la santidad, a la consagración y a la comunión con Dios, en estos tiempos de oscuridad que estamos viviendo. Como las vírgenes prudentes debemos tener las lámparas encendidas, porque la iglesia debe brillar en medio de la oscuridad de este mundo.

El clímax del apocalipsis es un llamado evangélico, dirigido a aquellos que aún permanecen afuera, tanto el Espíritu y la esposa (la iglesia) ofrecen la invitación. La invitación a venir, es efectiva mientras la iglesia es aún la novia comprometida, como también “ven” es la oración del Espíritu y de los creyentes en respuesta a la promesa de Cristo que dice que viene pronto, Apocalipsis 22:7. Tenemos que oír con gozo el anuncio de Cristo y poder decir “ven Señor Jesús”.

Tanto el Espíritu Santo como la Esposa, la iglesia, extienden la invitación a todo el mundo para que vengan a Jesucristo a calmar su sed, y tomen del agua de la vida gratuitamente, una vez más es entender que la salvación es por gracia, es un regalo para todo aquel que quiera. Por eso, no podemos dejar de anunciar el mensaje a todas las almas sedientas para que acudan a Jesús; si hemos sido hallados para Cristo, debemos hallar a otros para Él. Recordemos Juan 6:35 “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”.

Es nuestro deseo como iglesia que cada uno que oiga o lea estas palabras, desee de inmediato aceptar la invitación de gracia y recibir a Jesucristo en su corazón.   Oración.

«Señor Jesucristo, cuánto amo tu venida, mi anhelo es encontrarme contigo cara a cara, por eso permíteme pelear la buena batalla de la fe y así como Pablo, tener la seguridad que algún día estaré contigo en el cielo disfrutando de tu plenitud, mientras tanto prepara nuestro corazón para tu regreso, lléname de tu Santo Espíritu para que mi lámpara esté encendida; y que pueda decir a otros “vengan” y tomen del agua de la vida gratuitamente, en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 29 de abril de 2023

Voces en el desierto

 


Voces en el desierto

“Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas. Todo valle se rellenará, y se bajará todo monte y collado; los caminos torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados; y verá toda carne la salvación de Dios”. Lucas 3:4-6

En el primer Adviento, Juan Bautista fue la voz que gritó en el desierto anunciando que el Mesías llegaría. Después de cuatrocientos años de silencio, fue el profeta que Dios levantó para anunciar las buenas nuevas, este llamado vuelve a ser eco con el segundo Adviento. La palabra latina “adventus” significa venida, en el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo.

El mensaje de Juan ahora está en nuestra boca para proclamar la segunda venida de Cristo, por eso debemos decir lo mismo: “Preparad el camino, enderezad sus sendas”; espiritualmente Dios anhela que los corazones de los hombres se preparen y se enderecen para su reencuentro con el Señor Jesucristo.

Por eso es un llamado a la santidad, todos necesitamos enderezar lo que está torcido y suavizar lo que está áspero en nuestras vidas. En nuestros corazones hay orgullo, egoísmo, deshonestidad, envidia y muchas otras cosas más. El Señor nos invita a consagrarnos a Él ante su regreso, dice 1 Tesalonicenses 5:23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Hoy los creyentes somos esa voz que clama en el desierto de este mundo, anunciando la salvación. La iglesia de Cristo es el instrumento de salvación en estos tiempos. Por eso debemos despertarnos y levantarnos del sueño para que nos alumbre la luz de Cristo, Efesios 5:14. Somos los mensajeros para anunciar la segunda venida, preparando el camino delante de Él. “Y verá toda carne la salvación de Dios”.

La voluntad de Dios es muy clara, nos dice en 1 Timoteo 2:4-5 “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. ¿Será también ésta nuestra preocupación? Veamos Romanos 13:10-12 “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. Y esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz”.

Hoy es el tiempo de compartir el evangelio, después no se podrá hacer nada. El día del Señor vendrá y no quiere encontrarnos desapercibidos sino atentos; si realmente amamos a los demás, ese debe ser el motor para levantarnos y hablar el mensaje de Cristo. Se nos dice que la salvación está más cerca que cuando creímos; entonces, no hay lugar para la tibieza espiritual, porque la noche está avanzada y se acerca el día de su regreso.

La pregunta es: ¿Nos estamos preparando para su venida?, ¿Estamos enderezando las sendas?, ¿Estamos mostrando el verdadero camino? Hoy es nuestra responsabilidad, somos la voz de Dios en este tiempo, somos la iglesia militante que se levanta a proclamar que el Rey ya viene y quiere que todos le conozcan. ¿Qué impide que lo estemos haciendo? La falta de amor por los perdidos, recordemos que ese perdido puede estar muy cerca de nosotros.  Oración

«Amado Padre, hoy me recuerdas que soy la voz que clama en el desierto de este mundo sediento de ti. La iglesia de Cristo es el instrumento de salvación en estos tiempos, para preparar el camino para tu segunda venida; por eso, despiértanos y levántanos para que nos alumbre la luz de Cristo, somos tus mensajeros, testigos de tu amor y enviados a proclamar el evangelio a los que no te conocen. En el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 28 de abril de 2023

 

 


La cirugía divina

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. Hebreos 4:12-13

En este pasaje se nos dice que la palabra de Dios no es algo inerte, sino “viva”, porque produce un efecto en la vida de las personas que la escuchan con atención. Y es “eficaz” porque está llena de poder para alcanzar los resultados que Dios se propone; es activa y efectiva como dice Isaías 55:11: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.

También es sumamente filosa y aguda, eso con el propósito de cumplir con una de las funciones que es penetrar profundamente, por eso se compara con una espada, como lo dicen las Escrituras en Efesios 6:17 dice: “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”; y en Apocalipsis 1:16 dice:” Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.

La palabra de Dios atraviesa fuerte y cortante nuestro interior y va discerniendo los pensamientos y las intenciones de nuestro corazón. En la versión de la Biblia internacional dice de esta manera: “penetra hasta lo más profundo del alma y el espíritu, hasta la médula de los huesos”. Ahí donde el hombre piensa que Dios no puede llegar, allí donde el ser humano atesora y guarda sus secretos, hasta allí llega el Señor.

Dios como cirujano y la palabra de Dios como espada, hace una incisión interna para lograr una transformación en nuestro ser. Todo comienza con un corte algo que no es agradable; eso nos hace entender la incomodidad que sentimos cuando somos confrontados con la verdad de la palabra de Dios. El Señor como cirujano sabe dónde, cuándo y cómo hacer cortes en nuestra vida. Jesús lo expresó de esta manera a sus discípulos, en Juan 15:2-3 “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. Nos enseña lo importante de cortar, de podar todo aquello que no nos deja producir fruto.

Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de Dios, él discierne, revela, expone y nada se esconde de Él. Con Dios no hay fachadas, ni máscaras, nos ve tal como somos. La palabra “discierne” viene del griego “kritikos”; es la capacidad para juzgar, estima lo bueno y lo malo, la palabra de Dios es apta para emitir un juicio, evalúa todo y determina qué está bien y qué está mal en nosotros.

Tenemos al mejor aliado con nosotros el Espíritu Santo, que escudriña nuestros corazones y nos redarguye para que andemos conforme a la voluntad de Dios.

Sin embargo, hay muchos que no quieren enfrentarse a la cirugía divina y prefieren seguir caminando en este mundo con el tumor del pecado a cuestas, ¿qué es preferible? la incomodidad que nos produce por un momento ser desnudados con la palabra de Dios o sentir el dolor que produce una vida sin Cristo o una vida carnal, cuando ya conoce de Cristo, pero que no permite que Él tome el control de ella.   Oración.

«Señor gracias por tu Palabra santa, viva, eficaz y cortante como espada, gracias porque me muestras quien soy y cuánto necesito ser cambiado por ti. Gracias por discernir mis pensamientos y las intenciones de mi corazón, quiero que sigas limpiando mi vida, podando cada área de ella, que no te glorifica. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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