martes, 6 de junio de 2023

Amor del Espíritu Santo en Acción. Parte 1

 

Amor del Espíritu Santo en Acción. Parte 1


“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” Romanos 8:11

El obrar del Espíritu Santo en la vida de Jesús debe llenarnos de confianza y valor, pues desde su nacimiento hasta su resurrección es manifiesto el amor en acción por parte del Espíritu de Dios, y así como estuvo con él, estará con cada creyente, esa es la promesa dada en Juan 14:16-17 “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”

El nacimiento de Jesús estuvo lleno del amor de Dios, expresado en el hecho que de manera milagrosa por medio del poder del Espíritu Santo se engendrara en el vientre de una virgen al Hijo de Dios (Lucas 1:35).

En la vida de Jesús podemos observar el obrar en amor del Espíritu Santo en cada acto suyo: al dar buenas nuevas a los pobres, al sanar a los quebrantados de corazón, al pregonar libertad a los cautivos, al dar vista a los ciegos, al poner en libertad a los oprimidos y al predicar el año agradable del Señor. (Lucas 4:18).

En definitiva, el poder del amor lo vemos manifiesto en la resurrección de Cristo, pues ni la misma muerte pudo contenerlo, por lo cual podemos estar seguros que, si depositamos nuestra fe en Jesús, su Santo Espíritu nos ayudará como lo hizo con Él, desde nuestro nuevo nacimiento en adelante, pues aquel que levantó de los muertos a Cristo vivificará también nuestros cuerpos mortales (Romanos 8:11).

Hermanos, confiemos plenamente en Dios, pues El Espíritu que levantó de los muertos a Jesús, ha hecho lo mismo con nosotros, nos dio vida, y nos da su amor y poder para que a través de nosotros él siga poniendo su amor en acción.   Oración.

«Espíritu de Dios, gracias por obrar en mí, gracias por llevarme a Cristo y darme vida, gracias porque tú que levantaste a Cristo de los muertos vivificas diariamente este cuerpo mortal, y me ayudas a vivir victorioso sobre el pecado y lleno de tu amor, para reflejar así a mi salvador. Gracias Dios por soplar tu aliento de vida sobre mí y hacerme un milagro de tu gran amor. Amen.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 5 de junio de 2023

Amor del Hijo en Acción. Parte 2

 

Amor del Hijo en Acción. Parte 2


“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” Juan 15:13

El amor de Jesús es extraordinario, pues nos brindó su amor aun siendo enemigos por causa del pecado, como declara Romanos 5:10-11 “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”

Gracias al amor puesto en acción en la cruz, ahora podemos ser considerados sus amigos, como lo dice: Juan 15:15-16 “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.”

Si dar la vida por los amigos es considerado como una muestra suprema de amor (Juan 15:13), ¿cuánto más excelso es dar la vida por aquellos que no lo merecen?, ejemplo nos da Jesucristo de cómo debemos amar, pues el que fuéramos pecadores y por ende enemigos suyos no le fue un impedimento para demostrarnos su amor (Romanos 5:8);

Precisamente, Dios quiere mediante estos devocionales llevarnos a poner el amor en acción con la ayuda de su Espíritu, de tal manera, que podamos entregar nuestra vida en servicio por nuestros amigos pero también por aquellos que no lo son, pues como está escrito: debemos amar también a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer bien a los que nos aborrecen, y orar por los que nos ultrajan y nos persiguen, y llegar así a ser perfectos, como nuestro Padre es perfecto (Mateo 5:44-48).   Oración.

«Señor Jesús, revélame cuán grande es tu amor por mí, permíteme conocer y experimentar este sublime amor, de tal manera, que pueda llegar a amar como tú me amas; gracias porque me has amado aun cuando estuve alejado de ti, gracias por ese maravilloso amor que me sigue transformado y me impulsa a entregar mi vida en servicio y amor de mis amigos y también de aquellos que sin conocer anhelo que lleguen a ti. Te pido que tu Santo Espíritu me ayude a poner el amor en acción. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 3 de junio de 2023

Amor del Hijo en Acción. Parte 1

 

Amor del Hijo en Acción. Parte 1


“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” … “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Juan 1:1-3,14

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” Efesios 2:4-5

La gracia es un regalo inmerecido, la salvación es gracia de Dios para la humanidad, este regalo tuvo un precio muy alto, nosotros no merecíamos tal dádiva; Jesucristo, siendo Dios se hizo hombre, para venir a morir en una cruz por nuestros pecados, para darnos vida a cambio de la suya. Qué muestra más grande de amor, amor en acción para tomar el lugar que nos correspondía por causa de nuestra maldad.

La salvación fue ganada en la cruz y es dada como un regalo a todo aquel que cree que Jesús es el Señor, tú y yo y cada pecador, lo único que tenemos que hacer es recibir por medio de la fe lo que Dios en su gran misericordia e infinito amor nos obsequia.

Equivocadamente muchas personas piensan que la salvación se gana con buenas obras, pero la Palabra de Dios es muy clara y contundente al respecto: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:8-9. La gloria siempre será de Dios y solo para Él, por eso en Jesucristo vemos la gloria del unigénito del Padre y solo a Él debe ser la honra, el honor y la alabanza por su obra de amor.

Si hoy quieres recibir la salvación de Dios, puedes hacerlo, para tomar este regalo debes creer que Jesucristo es el Hijo de Dios, que siendo Dios se hizo hombre y vino a este mundo y murió en una cruz por nuestros pecados, pero resucitó al tercer día; si te arrepientes de tus pecados y mediante una oración abres las puertas de tu corazón diciéndole que te perdone y que entre en tu vida como Señor y Salvador, entonces ten la seguridad que Dios te dará su gracia, su regalo de amor.  Oración.

«Exaltado seas Señor Jesús por tu sublime gracia y tu inmenso amor, gracias porque tu amor me conquistó; ayúdame a compartir este gran amor y que mi corazón arda con pasión poniendo tu amor en acción. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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Amor del Padre en Acción.

 


Amor del Padre en Acción. Parte 2

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi Misericordia.” Jeremías 31:3

Es impresionante pensar que Dios, al amarnos, nos ame con toda su esencia, pues al decirnos que con amor eterno nos ha amado nos está revelando que su forma de amar involucra lo que Él es, sus propios atributos, pues Dios es eterno y es amor (Isaías 40:28 y 1 Juan 4:16).

Es más, aun antes de nosotros nacer ya Dios nos amaba tanto que había dispuesto un salvador, su propio Hijo, para que por la fe en Él pudiéramos conocerlo como Padre. También sabía que por causa de nuestro pecado era necesario prolongar su misericordia, pues si no fuera por Jesucristo no tendríamos otro destino fuera de la condenación eterna; pero Gloria al Padre por su amado Hijo, pues ahora lo que tenemos en Él es vida eterna.

Conocer que Dios Padre nos dice que con amor eterno nos ha amado, debería producir confianza en nosotros, esa confianza que permite afrontar las situaciones de la vida desde una óptica diferente.

Antes de escribir este devocional tuve una circunstancia difícil que me produjo ansiedad: mi esposa tuvo una complicación en su salud a media noche y, aunque oramos, su dolor en el pecho no pasaba; por eso en ese instante llamé al papá de mi esposa, que es farmaceuta, y a una prima que es médico, ellos con su experiencia nos tranquilizaron.

Al reflexionar sobre este suceso me daba cuenta de que, así como las palabras de personas expertas pueden traer tranquilidad a nuestras vidas, mucho más lo deberían hacer las palabras de nuestro Padre Dios, pues realmente Él cuida de nosotros, vela por nuestro bienestar y nos lo demuestra con actos de amor. (Isaías 53:5 y Jeremías 33:6). Por eso hermanos, siempre que estemos atravesando por situaciones difíciles, recordemos el gran amor de Dios Padre puesto en acción, pues esto traerá confianza a nuestras vidas y paz a todo nuestro ser.    Oración.

«Gracias Padre Dios porque tus palabras son aliento y esperanza para mi vida; gracias porque conoces cuánto necesito saber que me amas y me lo recuerdas a diario; gracias porque tus palabras tienen el poder de convertirse en actos, porque me dices que me amas y lo demuestras con hechos; gracias por tu amor que es eterno; gracias por tu Hijo quien me salvó; gracias por tu Espíritu quien me lleva a afrontar cada situación, sabiendo que de tus manos puedo esperar lo mejor, pues tu voluntad es buena, agradable y perfecta, amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 2 de junio de 2023

El Amor en Acción

 


El Amor en Acción

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.” 1 Juan 4:9-13

Gracias a nuestro Señor Jesucristo podemos ver el Amor en Acción; gracias a Él podemos observar a la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, mostrando su Amor a la humanidad.

La palabra de Dios nos revela que el amor de Dios Padre se mostró para con nosotros al enviar a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por Él; este acto muestra cuánto tuvo que dar el Padre para que tú y yo, y cada pecador que se ha arrepentido de sus pecados y ha creído en Jesús como salvador, pudiera tener vida. Dios dio lo más preciado, su propio Hijo; por eso dice “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”

Vemos que el Padre puso el amor en acción al dar lo más valioso, su Hijo; quien a su vez nos muestra en la cruz el acto más sublime de amor, entregando su propia vida como pago por nuestros pecados, para reconciliarnos con Dios. Allí en la cruz Jesús mostró su amor puesto en acción por la humanidad, fue la culminación de una vida llena de actos de amor; amor por los perdidos y hambrientos, amor por los pecadores y desvalidos, amor por enfermos y desesperanzados, amor por una humanidad que se encontraba apartada de Dios por causa del pecado.

Finalmente, el Espíritu Santo coloca su amor en acción al resucitar a Cristo de los muertos, para venir luego a morar en cada creyente, ayudándonos a vivir la nueva vida que, por amor, Jesús ganó en la cruz para nosotros (Romano 8:11). Así que, amados, si Dios nos ha amado de esta manera, debemos también amarnos unos a otros; si así lo hacemos, estemos seguros que su amor se perfeccionará en nosotros.  Oración.

«Dios gracias por tu gran amor; gracias Padre por enviar a tu Hijo; gracias Jesús por dar tu vida por mí; gracias Espíritu Santo por ayudarme a diario a poner tu amor en acción. Enséñame Dios a amarte a ti y al prójimo como me lo pides, amen.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 30 de mayo de 2023

Pensamientos de poder

 

Pensamientos de poder


«Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba.» Salmos 3:5

¿Quién no ha admirado la fe de David? En lo personal yo lo hago, pues me impacta cómo aún en medio de circunstancias tan difíciles, como la persecución, podía decir con toda convicción y seguridad que confiaba en Dios. Y claramente las palabras que vemos en este salmo no son producto de las emociones, ni de las buenas circunstancias que estuviera atravesando, sino de la fe, pues la fe es: “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (hebreos 11:1).

No es casualidad que todo este mes Dios nos haya hablado acerca de las emociones, porque recordemos: Las acciones son el resultado de nuestras emociones, y las emociones a su vez son afectadas por los pensamientos que tenemos. Por ello la fe es trascendental para mantener en equilibrio, tanto nuestros pensamientos, como emociones y por supuesto nuestras acciones, pues a medida que creemos y llenamos nuestra mente de la verdad revelada en las Escrituras, se producirán en nosotros emociones correctas que nos llevarán a actuar de manera correcta. Y esto es lo que vemos en el ejemplo de David, pues sus pensamientos estaban impregnados de la verdad de Dios y a lo largo de los Salmos lo podemos comprobar: «Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré?, Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?» (Salmos 27:1), “Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” (Salmos 18:2), “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.” (Salmos 3:3), entre otros.

Esos pensamientos de poder, llenos de fe en la palabra del Señor, daban como resultado en la vida de David, paz, que se produce no por la ausencia de problemas, sino como fruto del Espíritu Santo: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:7, Isaías 26:3, Gálatas 5:22), pensamientos de poder que dieron equilibrio a sus emociones y que terminaron reflejándose en sus acciones: “Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba.” (Salmos 3:5).

Es tiempo de reflexionar, ¿qué tipos de pensamientos estamos albergando en nuestra mente, pensamientos llenos de fe, de poder?   Oración.

«Padre quiero mantener mi mente llena de tu Palabra pues veo el gran beneficio que produce en mi vida el aferrarme a tu verdad, amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 29 de mayo de 2023

La procrastinación. Parte 4

 


La procrastinación. Parte 4

“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.” Proverbios 13:4

La persona que aprende a ser diligente vence la procrastinación, y ¿por qué lo decimos? porque la diligente obra o actúa con gran interés, esmero y eficacia a la hora de realizar sus tareas, no piensa en dejar las cosas para otro día, todo lo contrario, se caracteriza por ser rápido, pronto o ligero a la hora de hacer las cosas, de buscar una solución, o resolver un problema. Claramente la diligencia no fue una característica que pudimos observar en la vida de Jonás, pues en su actitud solo vimos (devocionales atrás) su mal hábito de procrastinar, y es aquí donde damos la gloria a Dios pues si no hubiese sido por Su misericordia y gracia abundante, otro hubiese sido el final de Nínive (Jonás 1:1-3; 3:4-10)

Lo maravilloso de escudriñar las Escrituras, es que en ellas se nos revelan cosas impresionantes, como las afectaciones negativas que se hubieran podido generar si Jonás no hubiera cumplido con su llamado, pues si observamos lo que sucedió con los marineros, quienes llevaban al profeta en su nave camino a Tarsis, nos daremos cuenta que a causa de la desobediencia de Jonás, toda la tripulación se estaba enfrentando a una gran tormenta que podría llegar a acabar con sus vidas; incluso si miramos al pueblo de Nínive, al ellos no haber podido escuchar el juicio de Dios, no hubiesen podido experimentar ni manifestar arrepentimiento hacia el Señor, lo que habría dado como resultado su total destrucción; éstas son consecuencias que podrían haberse manifestado si Jonás no hubiera actuado, y de igual forma sucede en nuestras vidas, pues al procrastinar más y más tiempo nuestro llamado, alguna tarea o actividad, puede llegarnos a afectar no solo a cada uno de nosotros, sino también a los demás.

Seguramente al evaluar nuestros comportamientos estaremos pensando: “Es momento de cambiar, debo dejar de procrastinar”, y es probable que éste sentir no solo lo hayas tenido en este momento, sino en diversas ocasiones, como por ejemplo: al anhelar una vida diaria llena de más fe y oración, de lectura de la palabra, de fiel congregación, de tomar decisiones adecuadas en momentos adecuados, de no dejarnos dominar por la ira, de aprender a comportarnos y actuar sabiamente, entre otras., y al meditar en todo esto, reflexionemos, ¿cuántas de esas cosas, que hemos anhelado, las estamos experimentando?, ¿será que acaso nos estará pasando como el hombre perezoso, mencionado en el pasaje principal, que no hace nada más sino soñar y desear, en pocas palabras procrastinar?; por eso el Señor exalta a quien es diligente, porque no solo anhela, sueña, sino que alcanza y prospera, pues trabaja y actúa permanentemente para obtenerlo (Proverbios 13:4; 12:27).

Hermanos, es tiempo no solo de orar, escudriñar y creer en lo que dice la Palabra, sino también de actuar, pues necesitamos ser en todo tiempo diligentes (Efesios 5:15-16).    Oración.

«Padre, quiero que mis actos sean coherentes con lo que profesa mi fe, pues quiero ser verdadero, en mis palabras, pensamientos, emociones y voluntad. Señor, en ocasiones he visto que, aunque oro y pido tu consejo para hacer lo que te agrada y caminar conforme tu palabra, no termino actuando congruentemente, sino más bien procrastinando, ya no quiero seguir igual, por eso te pido Espíritu Santo de Dios que me ayudes a ser diligente en todo tiempo, pues más que un anhelo es lo que quiero experimentar en mi vida, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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