lunes, 7 de agosto de 2023

Entendiendo la fe. Parte 1

 

Entendiendo la fe. Parte 1


“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”, hebreos 11:1-3.

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”, Romanos 10:17.

Es necesario profundizar cada vez más en la fe. Entender su concepto, aplicación y objeto es determinante, sobre todo en una época donde todo se tergiversa. ¿Y por qué es importante entender qué es la fe y cuál es la verdadera? Como lo explica el versículo de hoy, por la fe entendemos que lo que vemos, todo lo creado fue hecho de lo que no se veía, y esto se proyecta al plano espiritual pues dice la escritura: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).

El primer concepto fundamental de la fe, es su relación y dependencia total con la Palabra de Dios. Por esta razón, debemos entender que con las palabras se forman frases e ideas que unidas de manera coherente sustentan un concepto, una idea, que va a nuestro pensamiento, y que al aceptarla como cierta moldea nuestras creencias. Las creencias determinan nuestro comportamiento, pero la Palabra de Dios encierra conceptos mucho más elevados y trascendentales que las ideas humanas; el Señor Jesús lo explica de manera contundente: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”, (Juan 6:63). La Palabra de Dios hace aquello para lo cual Él la envió, no son simples divagaciones o conjeturas como las hacemos los hombres sino que al ser verdadera, consistente, coherente, poderosa y eterna, todo lo creado obedece a ella (Isaías 55:11, Jeremías 23:29).

Entonces, la fe es conducida y alimentada por la Palabra de Dios escrita, no hay verdadera fe sino está relacionada con la Palabra de Dios, con sus principios y testimonio, de esta manera la fe moldea nuestra conducta, nuestras relaciones, nuestra vida misma y por sobre todas las cosas la fe determina nuestra relación con Dios, pues sin fe es imposible agradarle; en otras palabras, si nuestra fe no está fundamentada en la Palabra de Dios, entendida en su texto y en su contexto, nuestra relación con Dios no es la correcta, o estamos acudiendo a otro Dios (Hebreos 11:6). ¿Cómo está tu relación con Dios?   Oración.

«Padre, así como Cristo lo hizo, ahora en Él, yo te alabo y te pido abras mis ojos espirituales para comprender tu Palabra y hallar verdadera fe, esa certeza de que lo que tú dices así se hará, por medio de la gracia de Cristo y con la comunión de tu Espíritu Santo. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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La dimensión espiritual del matrimonio

 

La dimensión espiritual del matrimonio


“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”, Efesios 5:22-23.

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”, Efesios 5:25-27.

El matrimonio es el vínculo entre un hombre y una mujer, pero también es una ilustración de la relación espiritual de unidad que existe entre Cristo y Su iglesia. Por tanto el marido está llamado a amar a su esposa “de la misma manera que Cristo” quién se entregó por ella. Parece una idea imposible, pero Dios la hace posible en nuestro matrimonio a través de la unión con Cristo. Entre más estemos en comunión con Él y su Palabra, mayor será nuestra comunión con nuestro cónyuge.

Esto se sustenta en un hecho trascendental: nuestra sujeción a la autoridad. Si el esposo está sujeto a Cristo, obedece a la autoridad de Cristo, esta obediencia es por amor y no por obligación. Un amor que nace de un corazón renacido por la Palabra de Dios y por la renovación en el Espíritu Santo (1 Pedro 1:23, Tito 3:5), y fluye hacia nuestra pareja.

Entonces, el matrimonio es la oportunidad para demostrar todo el perdón, el amor y todo el fruto del Espíritu. Es la práctica constante de piedad, comprensión y comunión diaria que nos permite madurar en todas las áreas de nuestra vida y cumplir el propósito que Dios tiene para nosotros en Cristo Jesús. No es algo menor, si no somos capaces de demostrar amor, perdón y comunión diaria con nuestro cónyuge, ¿lo haríamos con otros? Si tenemos comunión con Dios ésta indefectiblemente se refleja hacia nuestro prójimo, y el primer prójimo es nuestra esposa(o).    Oración.

«Gracias Padre porque no me dejaste solo, proveíste una ayuda idónea para mí, para poder en comunión glorificar tu nombre, madurando en el amor derramado en mi corazón por medio de Cristo. Amén.   Oración.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 6 de agosto de 2023

Madurez cristiana

Madurez cristiana


“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”, hebreos 10:24-25.

Hemos aprendido la importancia de profundizar en las escrituras, escudriñar la Palabra de Dios yendo más allá de las enseñanzas fundamentales. “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno” (hebreos 6:1-3).

Madurar espiritualmente significa que persistimos en la fe y vamos adquiriendo consistencia, es decir, hay coherencia entre lo que hablamos y lo que hacemos, como nos enseña la escritura: “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” (hebreos 6:11-12). Claramente no podemos alcanzar una madurez espiritual estando solos y aislados, sino ¿a quién podríamos imitar? Por esto requerimos edificarnos mutuamente y aprender de aquellos hermanos que reflejan una u otra virtud de Cristo, para que cada día nos parezcamos más a Cristo: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).

Entonces son tres aspectos de la madurez cristiana que podemos resumir: Primero, profundizar en el conocimiento de Cristo (Efesios 1:15-19). Segundo, mantenernos fieles y constantes (permanecer y perseverar como lo explica Jesús en Juan 15). Tercero, afianzar el carácter de Cristo en nosotros tomando de su plenitud (Gálatas 2:20, Juan 1:17). Todo lo anterior aplicado en la iglesia, en la congregación de los santos redimidos por Cristo, donde ponemos en práctica estos aspectos mencionados y donde nos vamos edificando unos a otros, estimulándonos al amor y a las buenas obras (hebreos 10:24).

Pero también hay un lugar donde en conjunto o de la mano con la iglesia vamos creciendo, es el matrimonio. De este tema reflexionaremos en el próximo devocional.  Oración.

«Padre, que tu Espíritu Santo me impulse cada día a crecer, a no quedarme estancado en cuanto al conocimiento de Cristo y tu inmenso amor, que pueda reflejar en mi carácter a Cristo y anunciar tu Palabra con toda diligencia, en el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 4 de agosto de 2023

Boga mar adentro en tus relaciones

 

Boga mar adentro en tus relaciones


“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él” Lucas 5:4-9

Necesitamos bogar mar adentro en nuestras relaciones personales, sobre todo en la comunión unos con otros. Como creyentes, nuestras relaciones personales deben tener el fundamento de la comunión en la iglesia: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42).

La iglesia es el plan de Dios para desarrollar una verdadera madurez espiritual, pues no hay madurez o crecimiento fuera o lejos de la iglesia, “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (hebreos 10:24-25). Este pasaje no se refiere solo al domingo, sino a todas las maneras y tiempos en que podamos estar juntos y compartir nuestra fe, amor y esperanza en Cristo.

Lo anterior estimula el crecimiento espiritual individual y grupal realmente, porque somos capaces por el Espíritu de corregirnos y ayudarnos: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1). También dice la escritura: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16); lo que nos lleva a concluir que solo en la interacción social de la iglesia, en la intimidad y comunión como hermanos está la oportunidad de seguir creciendo y avanzando.

La iglesia es el lugar perfecto para aplicar el conocimiento de Cristo que vamos adquiriendo y bogar mar adentro en nuestras relaciones.   Oración.

«Gracias Señor Jesús porque diste la vida para que ahora yo viva en una familia espiritual donde puedo crecer y practicar todo lo que nos has enseñado, ayúdanos a glorificar al Padre teniendo comunión unos con otros, perdonando y amándonos para que el mundo vea que tu Espíritu habita en nosotros. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 3 de agosto de 2023

Mucho más abundante

 

Mucho más abundante

“Y a Aquel que es poderoso para hacer to


das las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros», Efesios 3:20.

Mucho más abundante de lo que pedimos o entendemos, Dios está dispuesto a darnos, porque el Espíritu en nosotros no está limitado. Por medio de la fe en su Palabra colocamos en marcha esta acción poderosa en nosotros. No se trata de plenitud de cosas materiales o riquezas desbordadas sino de su amor, ese amor de Cristo que excede todo conocimiento y nos llena de la plenitud de Dios.

Esta era la causa de la oración del Apóstol Pablo por el Espíritu: “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu» (Efesios 3:16), es decir, que Dios nos llene de toda comprensión espiritual para que entendiendo el amor de Cristo podamos conocer una riqueza que excede a toda riqueza material y que nos da una plenitud más allá de lo que nosotros podemos siquiera entender. ¡Maravilloso!

Entre más nos acercamos a Cristo, más plenamente vivimos, como Pablo aun en medio de circunstancias difíciles, como la cárcel, se maravillaba de poder entender el misterio de Cristo y de tener el privilegio de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas del Señor. Esto era para él su máxima recompensa, plenitud, abundancia y propósito.

Así que este devocional no se trata de que pensemos en las riquezas materiales, las cuales Dios es poderoso para suplirlas, la verdadera riqueza es comprender esto: que Cristo habita por la fe en nuestros corazones y que su amor que excede todo conocimiento ha sido derramado en nuestro corazón. Hermano, medita en esta verdad, créela y declárala en voz alta: Cristo habita dentro de mí. Como dice la escritura: “a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,” (Colosenses 1:27).   Oración.

«Padre ayúdame con tu Espíritu a comprender toda la riqueza espiritual que tengo en mí, gracias a Cristo y al hecho de que Él habita en mi interior. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 1 de agosto de 2023

Mucho más abundante

 

Mucho más abundante


“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros», Efesios 3:20.

Mucho más abundante de lo que pedimos o entendemos, Dios está dispuesto a darnos, porque el Espíritu en nosotros no está limitado. Por medio de la fe en su Palabra colocamos en marcha esta acción poderosa en nosotros. No se trata de plenitud de cosas materiales o riquezas desbordadas sino de su amor, ese amor de Cristo que excede todo conocimiento y nos llena de la plenitud de Dios.

Esta era la causa de la oración del Apóstol Pablo por el Espíritu: “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu» (Efesios 3:16), es decir, que Dios nos llene de toda comprensión espiritual para que entendiendo el amor de Cristo podamos conocer una riqueza que excede a toda riqueza material y que nos da una plenitud más allá de lo que nosotros podemos siquiera entender. ¡Maravilloso!

Entre más nos acercamos a Cristo, más plenamente vivimos, como Pablo aun en medio de circunstancias difíciles, como la cárcel, se maravillaba de poder entender el misterio de Cristo y de tener el privilegio de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas del Señor. Esto era para él su máxima recompensa, plenitud, abundancia y propósito.

Así que este devocional no se trata de que pensemos en las riquezas materiales, las cuales Dios es poderoso para suplirlas, la verdadera riqueza es comprender esto: que Cristo habita por la fe en nuestros corazones y que su amor que excede todo conocimiento ha sido derramado en nuestro corazón. Hermano, medita en esta verdad, créela y declárala en voz alta: Cristo habita dentro de mí. Como dice la escritura: “a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,” (Colosenses 1:27).  Oración.

«Padre ayúdame con tu Espíritu a comprender toda la riqueza espiritual que tengo en mí, gracias a Cristo y al hecho de que Él habita en mi interior. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 31 de julio de 2023

Dios es fiel

 

Dios es fiel


“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.  Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.  Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré”, Lamentaciones 3:22–24.

“Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía”, Números 21:9

Si de nosotros y de nuestras acciones dependiera nuestra salvación y la aceptación de Dios, hace mucho tiempo que estaríamos perdidos, por mucho que nos esforzáramos, jamás podríamos llegar a la santidad requerida para satisfacer la justicia del Todopoderoso. Tenemos que entender que las misericordias de Dios nunca han decaído, así como siglos antes de Cristo, Dios mandó a Moisés que levantara una serpiente de bronce sobre una asta para que todo aquel que la mirara no muriera en el desierto, ahora también Dios ha levantado a su hijo sobre una cruz, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:16–17

Jesucristo fue hecho por nosotros pecado (aunque nunca cometió pecado) para que nosotros fuésemos justicia de Dios en Él. Su muerte en la cruz fue el pago por nuestros pecados y su resurrección fue la prueba de que Dios aceptó ese pago. Creer en Él nos da el derecho de ser hijos de Dios, gracias a Cristo podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia y hallar la ayuda que necesitamos en el momento preciso. Recordemos que “nuevas son cada mañana sus misericordias; grande es su fidelidad”

El amor de Dios no está basado en lo que hacemos o dejemos de hacer, está basado en que Dios mismo es amor, Él nos escogió sin que lo mereciéramos y nos hizo sus hijos también sin merecerlo. Por lo tanto, hoy y cada mañana podemos estar confiados no en nosotros ni en nuestras bondades sino en la obra perfecta de Jesucristo. Él es nuestra porción, nuestra herencia y nuestra única esperanza.   Oración.

«Padre Santo gracias por tu amor eterno. Jesucristo en ti están todas mis fuerzas y mi única esperanza. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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